(La Hermandad de la Daga Negra XI), de J. R. Ward
Llegamos al último libro de la saga publicado en español - en Abril llega The King, el libro 12 de la saga La Hermandad de la Daga Negra - Y he de deciros que ha sido todo un viaje y una experiencia leer los once libros publicados en español de manera seguida, uno tras otro. Ahora, me cuesta dejar a mis machos de la Hermandad y son muchos los momentos en que pienso en ellos y me está resultando difícil dejarlos...Ha sido casi un mes y medio inmersa en su mundo ¿Increíble, eh?
Y he de deciros también que este libro me ha sorprendido...gratamente. Principalmente porque sus personajes principales son dos hombres. Sí, la pareja principal la componen dos machos bien plantados. ¿Por qué me sorprende tanto? Bueno, es la primera vez que leo algo de corte M/M (género homosexual) y, aunque he de decir que no es mi género y no creo que vaya a haber muchas lecturas en mi futuro de ese corte (y espero que nadie me tome por homófoba o algo así. Nada más lejos de la verdad...es sólo que no es mi estilo) sí he de reconocer que la presente historia me ha gustado MUCHO. De verdad.
Pero centrándonos en el libro...
Qhuinn,
hijo de nadie, repudiado por su propia familia por un "defecto genético" que le hace tener los ojos de distinto color, nunca ha encajado en el mundo del que proviene, en la glymera, y lo peor, en su propia familia. Siempre ha sido la vergüenza, la oveja negra, cuando su único deseo ha sido siempre pertenecer a algo, a alguien, que le quisieran y ser parte de algo más. Cuando pasó la transición y se demostró que su "defecto" no iba a desaparecer, las cosas empeoraron más si cabe para él. Y, viviendo como la oveja negra, sólo le quedaba revelarse contra todo y diferenciarse completamente: piercings, ropa militar...en definitiva, un estilo muy diferente al de la aristocracia. Y aún así, en el fondo de su corazón, siempre ha querido las mismas cosas que sus padres: aparearse con una hembra digna y formar una familia.
Atrapado en un mundo en el que no encaja, el único apoyo que ha tenido en su vida ha sido siempre Blay, su mejor amigo. Con él ha vivido cosas...muy intensas. Pero cuando Blay se declara finalmente, destapando los sentimientos profundos que siempre ha sentido por su mejor amigo, las cosas se complican. Qhuinn no se siente digno de alguien como Blay y, además, sus planes siguen siendo establecerse en algún futuro con una hembra. Y en esa ecuación, Blay no tiene cabida. Así pues, le rechaza, queriendo el bien de ambos, pero cuando Blay empieza una relación seria con otro que no es sino el mismo primo de Qhuinn, Saxton, Qhuinn se volverá loco de celos y de dolor.
La vida de Qhuinn pasa a centrarse en su lucha contra la sociedad restrictiva, y en la protección de John Matthew, pues fue nombrado ahstrux nohtrum, algo así como el guardaespaldas personal de John cuando, tras ser atacado éste por Lash, Qhuinn le defendió y a punto estuvo de matarlo.

Poco a poco, se dará cuenta de que sus sentimientos hacia Blay son más intensos de lo que él pensaba, y se encontrará imaginándose un futuro juntos, su primera relación...Ya ha saboreado dos veces los labios de Blay e imagina lo que le puede esperar en brazos de su amigo, pero tiene miedo, mucho miedo. Cuando se da cuenta de en quién se ha convertido y cómo le ven los demás, decide hacer algunos cambios en su vida. Pero parece demasiado tarde para arreglar las cosas con Blay. Él está feliz con otra persona y, además, Qhuinn le ha hecho mucho daño.
Blaylock siempre ha sido diferente. Un muchacho alto, fornido, con el pelo rojo como el fuego y una sensibilidad que no tienen los demás machos. Cuando finalmente le abre su corazón a su amigo Qhuinn, todo se desmorona y empieza a cambiar. Y, a pesar de haber compartido dos momentos intensos y memorables, su amigo no deja de rechazarle. Dolido, confundido y con el corazón destrozado ante los continuos rechazos, Blay acaba en los brazos de otro hombre. Y lo que hasta entonces había sido una amistad perfecta, empieza a emborronarse, a desintegrarse, como presa de todo el dolor y de los actos de Qhuinn. Blay ya no puede confiar en él. Pero, lo peor de todo es que, tras haber pasado un año con otro hombre, sus sentimientos hacia Qhuinn no han cambiado ni un ápice. Sigue tan enamorado como siempre. Y eso lo está destrozando.
"Te deseo. Y estoy dispuesto a estar contigo como sea, aunque sea sólo para que puedas vengarte de mi primo"
Y una noche...una noche todo cambiará entre ellos. Compartirán cama, y un sexo salvaje que los marcará a ambos. Y, aunque parece que Qhuinn lo está intentando, Blay no confía en él y, a pesar de que su relación con Saxton se acabó, Blay no le dirá nada. Al fin y al cabo ¿qué sentido tendría? Qhuinn no va a querer nunca lo que él desea. Así que mejor aprovechar lo que tienen ahora y no poner en juego su corazón...otra vez.
"Al diablo con mi primo, lo mío no tiene nada que ver con él. Si tú estuvieras solo, igualmente estaría sobre esta alfombra, de rodillas, deseando estar contigo. Si tú estuvieras apareado con una hembra, si estuvieras saliendo con alguien, si estuvieras en un millón de lugares distintos en la vida...yo igual estaría justo aquí. Rogándote que me des algo, cualquier cosa...una vez, si eso es lo único que puedo tener"
Pero, poco a poco, Qhuinn irá demostrándole que las cosas no son como antes, que él no es el de antes y que está dispuesto a estar con él del modo en que él desee. Pero, ¿será capaz Blay de creerle? ¿Serán capaces de estar finalmente juntos después de todo por lo que han pasado?
"Te he amado durante años. He estado enamorado de ti durante años y años y años...A lo largo de toda la escuela y el entrenamiento....Antes de la transición y después...Cuando tú me abordaste y sí, incluso ahora que estás con Saxton y me odias. Y esa...mierda...en mi maldita cabeza me mantuvo encerrado, me aisló de todo...y eso hizo que te perdiera"
En cuanto a la Hermandad, nos encontramos viviendo el momento más delicado dentro de su mundo. Xcor y su pandilla de Bastardos no sólo han atentado contra la vida de Wrath, el Rey, y a punto han estado de matarlo, sino que, además, se están aliando con miembros de la glymera para derrocarlo del trono. Y, aunque los intentos de Wrath por ganarse a la glymera están bien pensados, nada parece asegurarle su apoyo.
Los restrictores, por otro lado, tienen un nuevo líder, astuto aunque poco cuidadoso, que está reclutando a miembros para la Sociedad de manera masiva, ocasionando muchos problemas a la Hermandad.
Además, un nuevo personaje, antiguo miembro de la glymera, se está haciendo con el control de las drogas en Caldwell y le da lo mismo con quién trate, al fin y al cabo, los negocios son los negocios.
En un mundo cada vez más inestable y convulso, las decisiones que tome el Rey serán determinantes. Pero los obstáculos también serán cada vez más numerosos.
Me he estado debatiendo durante todo el libro y pensando en que sólo le podía poner 3 estrellas de valoración (aún así, 3 estrellas es algo bueno, no ideal, pero tampoco es mala puntuación...según mis estándares) Sin embargo...ha sido el final lo que me ha hecho cambiar de idea. Un final tenso para el mundo de la hermandad, preocupante para unos, pero feliz para otros y muy dulce y tierno para Qhuinn y Blay. Sorprenderme sonriendo al leer esas últimas páginas fue lo que me hizo cambiar de las 3 a las 4 estrellas. Porque, si un libro consigue arrancarte una sonrisa, es porque merece la pena, ¿no?
J. R. Ward nos trae una undécima entrega muy distinta a las demás. La autora juega con una pareja diferente, y eso se nota a la hora de las escenas de sexo y pasión que, a pesar de ser también muy ardientes y bonitas, no tienen la fuerza que suelen tener y no son tan numerosas como lo que nos tiene acostumbrados con otras parejas. Al margen de ello, y en la línea de las últimas entregas, nos encontramos ante un libro mucho más complejo, con muchas historias paralelas, diferentes personajes y todos ellos encajando en el gran puzzle que está haciendo la autora con esta saga. Si bien nunca me he quejado de ello, dado que la autora tiene la habilidad de hacer malabares con todas las historias, encajarlas y aún así no perder el sentido de continuidad de la historia, este libro, sin embargo, me ha resultado algo más caótico que los demás. En algunos momentos pierde ritmo, continuidad y se hace algo pesado. Afortunadamente, no son muchos. Su estilo sigue siendo el de siempre: ágil y fluido. Dota a todo tipo de escenas de una gran expresividad y realismos y sus personajes son complejos, profundos, realistas y más humanos que los propios seres humanos. La pareja que hacen Qhuinn y Blay siempre me ha gustado, han sido los mejores amigos y ahora son los amantes más entregados. Atrayentes, siempre me han llamado la atención. Respecto al resto de personajes...no quiero comentar mucho para no desvelar demasiado, pero estoy segura de que van a dar mucho que hablar en entregas sucesivas.
Bueno, una undécima entrega que he disfrutado (aunque reconozco haber estado algo agotada tras tantos libros de la saga leídos de manera continuada...Lo que puede haber influido en que haya disfrutado algo menos de los últimos libros) aunque no sea de mis favoritas.
Dejo la Hermandad tras más de un mes con ellos y ya les echo en falta. Sin duda alguna, creo que me lanzaré a la lectura de The King en inglés en cuanto salga en Abril. Quiero saber más de ellos.
Recomiendo totalmente esta saga a todos aquellos lectores que amen el género paranormal/romántico. Sin duda alguna, J. R. Ward marca una diferencia y ha creado un mundo complejo e increíble.
Mareado. Se sentía completamente mareado con todo aquello. En todas sus fantasías, siempre se había imaginado a Qhuinn como un amante feroz, pero eso estaba...a otro nivel.
Así, casi no reconoció su voz cuando se oyó decir con tono gutural:
"Muérdeme...otra vez..."
Un terrible gruñido llegó hasta sus oídos desde arriba y luego otro siseo cortó la oscuridad, mientras Qhuinn cambiaba de posición y su enorme cuerpo se retorcía de manera que pudiera hundir los colmillos en la garganta de Blay.